Autoridades rusas denuncian un ataque con tres drones ucranianos contra un hotel y cafetería en la aldea costera de Khorly, en la parte ocupada de la región ucraniana de Jersón, la noche del 31 de diciembre. El saldo asciende a al menos 27 civiles muertos —incluidos menores— y decenas de heridos, muchos por un incendio provocado por un dispositivo inflamable durante festejos de Año Nuevo.
El gobernador instalado por Moscú, Vladimir Saldo, lo calificó como «ataque deliberado contra civiles». Imágenes difundidas muestran el edificio destruido, aunque no verificadas de forma independiente.
María Zajárova, portavoz de la Cancillería rusa, criticó la «táctica del silencio estratégico» de Occidente ante presuntos crímenes ucranianos. Dmitri Medvédev prometió represalias «inevitables».
Ucrania niega atacar civiles, afirmando que sus operaciones se limitan a objetivos militares, y no ha comentado este incidente específico. Fuentes independientes no han confirmado las alegaciones.




