El Ministerio de Defensa ruso anunció que sus fuerzas ejecutaron un ataque masivo y seis golpes grupales con armas de alta precisión, incluidos misiles Kinzhal, contra objetivos ucranianos entre el 27 de diciembre de 2025 y el 2 de enero de 2026.
Los impactos se concentraron en instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano y en infraestructura energética que lo soporta, afectando puertos, talleres de misiles y drones, depósitos de municiones y puntos de despliegue de tropas y mercenarios.
Rusia justificó estas operaciones como represalia por «ataques terroristas» de Kiev contra civiles rusos, destacando un bombardeo con drones en Jorly (Jersón) durante Nochevieja que dejó al menos 27 muertos, incluidos dos niños, y 31 heridos.
El conflicto sigue escalando con daños mutuos en infraestructura crítica y pérdidas civiles en ambos lados.




