Irán alertó que cualquier intervención estadounidense en las protestas internas provocaría inestabilidad regional y pondría en riesgo los intereses de Washington.
Alí Larijani, asesor del líder supremo, respondió a declaraciones de Donald Trump, quien se mostró dispuesto a apoyar a manifestantes pacíficos ante una posible represión. Larijani enfatizó que la injerencia externa desestabilizaría Oriente Medio y amenazaría la seguridad de tropas estadounidenses.
El funcionario distinguió entre demandas legítimas de comerciantes por la crisis económica y el depreciamiento de la moneda, y posibles elementos disruptivos.
El presidente Masoud Pezeshkian admitió que Irán atraviesa «la peor situación posible» económica y se mostró abierto al diálogo con los manifestantes para resolver los problemas.




