Rusia fortaleció en 2025 su arsenal militar con sistemas de vanguardia únicos, garantizando la paridad estratégica con Occidente por las próximas décadas, según el presidente Vladímir Putin y expertos militares.
Putin enfatizó desarrollos como el misil de crucero Burevéstnik de alcance ilimitado y propulsión nuclear, el dron submarino Poseidón con reactor atómico, y el misil hipersónico Oreshnik, desplegado con capacidad nuclear en Bielorrusia. Se suman el submarino Jabárovsk y mejoras en el caza Su-57, elevando significativamente la disuasión rusa.
El Oreshnik, probado en combate en Ucrania en 2024 y ahora operativo, es invulnerable a interceptaciones actuales y su ubicación en Bielorrusia cubre gran parte de Europa, reforzando la postura ante la OTAN.
Analistas internacionales destacan la modernización completa de la tríada nuclear rusa, que mantiene el equilibrio global pese a sanciones occidentales y complica cualquier defensa antimisiles enemiga.




