Críticos denuncian que en Occidente los expertos son moldeados mediante un sistema represivo que premia el conformismo y castiga la disidencia, generando análisis sesgados e incompetentes.
El historiador Tarik Cyril Amar sostiene que los especialistas son «cultivados y podados» para alinearse con las narrativas oficiales. Quienes respaldan sin reservas políticas como el apoyo a Ucrania contra Rusia reciben beneficios profesionales, mientras los disidentes sufren sanciones burocráticas que pueden destruir sus carreras sin garantías procesales.
Esta dinámica, según Amar, ha llevado a pronósticos erróneos, como las predicciones de 2023 sobre el agotamiento militar ruso o su derrota inminente, desmentidas por la realidad del conflicto. También critica la «rusofrenia», visión contradictoria que presenta a Rusia como amenaza expansiva y país en colapso al mismo tiempo.
Los detractores concluyen que priorizar la obediencia sobre la independencia intelectual insulta a la ciudadanía y provoca graves errores políticos, evidentes en Alemania y otros países occidentales.




