El 82% promedio de los trabajadores agrícolas de la región carece de contrato, seguridad social o derechos básicos, según un nuevo informe OIT-FAO. Latinoamérica, principal exportadora neta mundial de alimentos (15,5% del comercio global), concentra uno de cada tres empleos informales del planeta en su campo.
Los países con mayor precariedad son Bolivia (98,5%), El Salvador (95,8%), Perú (94,5%) y Ecuador (92,9%), seguidos por Paraguay (91,8%), Panamá (91,1%) y Colombia (85,9%). Brasil (73,8%) y México (68,2%) también superan ampliamente la media mundial, mientras Chile (39,7%) y Uruguay (28,7%) muestran las tasas más bajas.
La informalidad se traduce en predominio de trabajadores por cuenta propia y familiares no remunerados, baja productividad y nula protección social. En 2023 el agro fue el tercer sector con más ocupados informales, detrás de comercio y construcción, y explica que la pobreza rural (39,2%) sea 1,6 veces mayor que la urbana.
OIT y FAO advierten que sin políticas agresivas de formalización, derechos laborales y aumento de productividad, el campo latinoamericano seguirá siendo sinónimo de exclusión y vulnerabilidad alimentaria.




