El precio del oro podría dispararse hasta 30% en 2026 en un escenario de fuerte desaceleración global, según el World Gold Council (WGC). En 2025 el metal ya acumula ganancias superiores al 60%, con más de 50 récords históricos, impulsado por entradas récord de US$77.000 millones a ETFs (700 toneladas).
Los catalizadores siguen vigentes: caída de rendimientos reales, alta tensión geopolítica, demanda de refugio seguro y compras sostenidas de bancos centrales emergentes. En un entorno de recesión severa, estos factores generarían “vientos de cola excepcionales” para el metal.En cambio, una desaceleración moderada limitaría la subida a 5-15%, y un regreso a la reflación (tasas altas y dólar fuerte) podría provocar caídas de 5-20%. La estabilidad en el reciclaje de oro, sobre todo en India, será clave para evitar ventas masivas.
Pese al buen desempeño del oro físico, las acciones de las mineras generan cautela. Aunque subieron cerca de 140% en 2025 por mejor operativa y control de costos, UBS advierte múltiplos elevados (EV/EBITDA 6,3x, por encima del promedio) y menor potencial relativo frente al metal. Los expertos recomiendan prudencia: a corto plazo, las mineras no superarán al oro físico.




