Petróleos Mexicanos cerró el tercer trimestre con una deuda bruta de 100,300 mdd, la más alta entre petroleras mundiales, y pérdidas netas de 61,250 mdp (3,300 mdd). El gobierno de Claudia Sheinbaum lanzó un rescate de 41,000 mdd que incluye P-Caps por 12,000 mdd, apoyo de bancos de desarrollo (13,000 mdd) y emisión soberana (14,000 mdd), además de una transferencia proyectada de más de 14,000 mdd en 2026.
Aun así, el déficit fiscal alcanzó un récord histórico de 31,000 mdd. La producción de crudo cayó casi 7% a 1.65 millones de barriles diarios y la de gas natural se redujo ligeramente a 3,730 mmpcd. México importa ya niveles récord de gas estadounidense (7,500 mmpcd en mayo). Pese a las alarmantes cifras, los bonos de Pemex subieron y las calificadoras mejoraron su nota gracias al respaldo gubernamental.
El Ejecutivo busca farmouts privados y evalúa el fracking, con la meta de autosuficiencia financiera en 2027, aunque el panorama sigue siendo crítico.




