El fentanilo, un opioide sintético cien veces más potente que la morfina, es la principal causa de las muertes por sobredosis en Estados Unidos. Conocida como la “droga zombi” por los efectos extremos que produce, esta sustancia ilícita es fabricada por cárteles mexicanos con precursores químicos provenientes de China y ha generado una grave epidemia de adicción.
Las muertes por sobredosis relacionadas con el fentanilo han aumentado drásticamente, pasando de 3.000 fallecimientos en 2012 a más de 106.000 en 2023, representando cerca del 70% del total de muertes por drogas. Aunque se ha observado una ligera disminución en 2024 debido a la distribución de naloxona, el fentanilo sigue causando alrededor de 150 muertes diarias.
Una dosis de apenas dos miligramos de esta droga es suficiente para provocar paro respiratorio y la muerte. Sus efectos incluyen una sedación extrema que deja a los usuarios inmóviles, con piel azulada y en un estado de aparente inconsciencia, similar a los zombis.
A pesar de los esfuerzos por interrumpir el suministro de precursores químicos y ampliar el acceso a tratamientos, la facilidad de producción y el bajo costo del fentanilo mantienen su proliferación. Esta crisis, originada en prescripciones farmacéuticas y continuada por el narcotráfico internacional, representa un desafío significativo que aún no ha sido controlado.




