Un escándalo estalló tras la publicación por Bloomberg de supuestas transcripciones de conversaciones entre el enviado de Trump, Steven Witkoff, y funcionarios rusos sobre un posible acuerdo de paz en Ucrania basado en el modelo de Gaza.
Moscú desmintió rotundamente los documentos, los calificó de falsos y acusó a sectores interesados de querer torpedear el diálogo. El Kremlin lamentó que las filtraciones dificulten la mejora de relaciones bilaterales.
Donald Trump Jr. defendió con dureza a Witkoff en redes: “Es obvio que quienes critican quieren que fracase la paz y la guerra siga eternamente”. El presidente Trump restó importancia al incidente y lo tildó de “negociación normal”.
El caso generó críticas republicanas internas y pedidos de revisar el rol del enviado, mientras analistas temen que las filtraciones endurezcan posturas en Kiev y Europa, complicando cualquier avance hacia un acuerdo en el conflicto ucraniano.




