La Secretaría de Economía publicó un proyecto para reforzar el Aviso Automático de Importación de Acero (AAIPS) y crear el Registro de Importadores de Productos Siderúrgicos (RIPS), con el objetivo de frenar la triangulación china y garantizar trazabilidad real del origen.Las nuevas exigencias incluyen certificados de molino con firmas y sellos físicos (se prohíben digitales), coincidencia exacta del país “fundido y colado” y sanciones de hasta cinco años de inhabilitación por documentación falsa.
Las multas alcanzarían a importadores, socios y representantes legales.El movimiento responde a la sobreoferta global: China exportará 118 millones de toneladas en 2024, cinco veces la producción mexicana, y triangula vía Vietnam y Malasia para evadir aranceles de EU. México busca alinearse al monitoreo del T-MEC sin violar la OMC.
Canacero celebra la defensa contra competencia desleal, pero expertos como Adrián Vázquez (VTZ) advierten posibles barreras comerciales y mayor discrecionalidad. El sector anticipa costos más altos, aunque con mayor protección frente al acero asiático.




