Al tercer trimestre, el 63.8% de los créditos hipotecarios se destinó a vivienda usada, contra solo 36.2% para nueva, según datos agregados del sector. La tendencia marca un cambio estructural: la oferta limitada de desarrollos nuevos, trabada por burocracia y falta de transparencia, empuja a las familias hacia el mercado de segunda mano.
De enero a septiembre, el valor de la vivienda usada subió 8.6%, superando por 0.2 puntos el 8.4% de la nueva. Infonavit, líder en colocación, concentra la mayoría de sus financiamientos en este segmento, que resulta más accesible y líquido.Juan Carlos Hartasánchez, Country Manager de Tuhabi México, señala que “la vivienda usada se consolida como palanca de movilidad social y maximiza la capacidad de compra familiar”.
Los procesos más simples y la digitalización de registros pueden liberar recursos para consumo e inversión.Para 2025, el segmento usado mantendrá su liderazgo ante la escasez de obra nueva. Analistas estiman que agilizar trámites municipales y mejorar la trazabilidad impulsaría la competitividad y el aporte del sector habitacional al PIB.




