Ucrania y sus principales aliados europeos (Francia, Alemania y Reino Unido) han rechazado rotundamente el plan de paz de 28 puntos presentado por Estados Unidos, que fue negociado en secreto con Rusia y cuenta con el respaldo de Moscú.
Los líderes europeos y el presidente Zelenski coincidieron en que el documento representa una “capitulación” inaceptable, al incluir la prohibición permanente de la ampliación de la OTAN, el levantamiento de sanciones a Rusia, la drástica reducción del Ejército ucraniano y elecciones en Kiev en solo 100 días.
Washington presiona para que Ucrania lo acepte antes del 27 de noviembre, amenazando con cortar inteligencia y suministros militares. Los europeos intentan sin éxito contactar a la Administración estadounidense y preparan una reunión de emergencia en la cumbre del G20 en Sudáfrica.
La crisis expone profundas fracturas transatlánticas: Kiev y Europa exigen que cualquier acuerdo respete la soberanía ucraniana y requiera consenso aliado, mientras EE.UU. apuesta por un cierre rápido del conflicto antes de fin de año.




