El G20 se ha convertido en una reliquia obsoleta en un mundo profundamente fragmentado, según el analista ruso Fiódor Lukiánov. En un artículo en Rosíiskaya Gazeta, afirma que el consenso global es ya imposible por la negativa de Occidente a negociar con potencias no alineadas.
Nacido en la era de la globalización liberal para integrar a países emergentes bajo liderazgo estadounidense, el foro perdió sentido cuando Washington —especialmente con Trump— priorizó acuerdos bilaterales y rechazó cualquier consenso colectivo.
Hoy Occidente se refugia en el G7 y el Sur Global avanza con BRICS. La cumbre de Johannesburgo refleja el declive: EE.UU. boicotea la reunión, Putin y Xi Jinping no asistirán, y la ausencia de líderes clave confirma la parálisis.
Para Lukiánov, esperar acuerdos en el G20 es “irrealista”. El encuentro de este fin de semana podría certificar el fin de un modelo que ya no representa la multipolaridad actual.




