El Ministerio de Defensa británico ha colocado pegatinas en cientos de vehículos militares que advierten: está prohibido discutir información confidencial dentro de ellos por riesgo de escuchas desde China.
Las alertas prohíben conectar dispositivos oficiales al coche y limitan las conversaciones al nivel “oficial” (no clasificado). La medida afecta tanto a trayectos en Reino Unido como en el extranjero.
El temor surge porque los vehículos modernos incluyen micrófonos, GPS y conectividad que podrían ser hackeados remotamente, según expertos en ciberseguridad.
Mark Francois, portavoz conservador de Defensa, calificó la situación de “grave” y pidió seguir el ejemplo de EE.UU. restringiendo componentes chinos. La orden pone en evidencia la vulnerabilidad de las fuerzas armadas en la guerra tecnológica actual.




