En 2024, el fisco mexicano enfrentará renuncias recaudatorias equivalentes al 4.2% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Sin embargo, es crucial evaluar si los diversos tratamientos fiscales preferenciales están bien dirigidos y si cumplen con los objetivos para los que fueron establecidos, según Liliana Alvarado, directora general del centro de investigación Ethos Innovación en Políticas Públicas.
Alvarado explicó que las renuncias recaudatorias, que son medidas gubernamentales que reducen la carga impositiva para individuos y empresas, han llevado a menores ingresos fiscales. Estos instrumentos incluyen tasas impositivas diferenciadas, exenciones, subsidios, créditos fiscales, estímulos fiscales, deducciones autorizadas, regímenes especiales y diferimientos.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público estima que el gobierno dejará de recaudar un total de 1 billón 419,502 millones de pesos en impuestos este año debido a estos tratamientos preferenciales. La mayor parte de esta renuncia se debe a las tasas reducidas del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que representarán una pérdida de 532,699 millones de pesos, equivalentes al 1.57% del PIB.
Alvarado destacó que algunos tratamientos fiscales en México no cumplen con sus objetivos originales. Por ejemplo, la tasa cero de IVA para alimentos y medicinas, que debería beneficiar a los de menores ingresos, en realidad favorece a los más acomodados. También mencionó que estímulos fiscales para las gasolinas y deducciones del Impuesto Sobre la Renta (ISR) empresarial han beneficiado desproporcionadamente a personas y empresas de altos ingresos.
En 2024, se estima que el gobierno renunciará a 489,781 millones de pesos (1.44% del PIB) debido a la tasa cero de IVA en alimentos y medicinas, y 338,621 millones de pesos (1% del PIB) por estímulos fiscales, incluidos los destinados a nearshoring y otras áreas.
Alvarado señaló que estos tratamientos preferenciales tienden a acumularse con el tiempo sin una evaluación adecuada de su efectividad. Esto lleva a un aumento en las pérdidas recaudatorias anuales, exacerbadas por la introducción de nuevos tratamientos preferenciales.
Desde 2018, las renuncias recaudatorias han aumentado. En el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto, ascendieron a 864,604 millones de pesos, equivalentes al 3.7% del PIB, lo que representa un aumento de medio punto porcentual en seis años.
Alvarado advirtió que las renuncias recaudatorias representan un gasto indirecto para el gobierno federal y subrayó la necesidad de evaluar si este gasto está logrando los resultados deseados. En su análisis, Ethos hace un llamado a no solo evaluar, sino también a rediseñar o eliminar aquellos tratamientos que no están cumpliendo con sus objetivos.
Para 2025, se proyecta que las renuncias recaudatorias alcanzarán 1.5 billones de pesos, o 4.11% del PIB. En comparación con 2022, donde el fisco dejó de recaudar el equivalente al 4.8% del PIB, se observa una reducción, atribuida en parte a una disminución del 95% en el subsidio fiscal a las gasolinas y diésel, debido a los altos costos derivados de la guerra en Ucrania.




