{"id":90592,"date":"2026-09-08T09:25:50","date_gmt":"2026-09-08T15:25:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elchapucero.com\/uncategorized\/inversionistas-extranjeros-abandonan-la-deuda-mexicana-como-si-fuera-proposito-de-ano-nuevo\/"},"modified":"2026-09-08T09:25:50","modified_gmt":"2026-09-08T15:25:50","slug":"inversionistas-extranjeros-abandonan-la-deuda-mexicana-como-si-fuera-proposito-de-ano-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elchapucero.com\/portal\/noticias\/economia\/inversionistas-extranjeros-abandonan-la-deuda-mexicana-como-si-fuera-proposito-de-ano-nuevo\/","title":{"rendered":"Inversionistas extranjeros abandonan la deuda mexicana como si fuera prop\u00f3sito de a\u00f1o nuevo"},"content":{"rendered":"<p>Resulta que el peso mexicano, esa moneda que hist\u00f3ricamente ha tenido m\u00e1s altibajos que una telenovela de las nueve, ahora presume de una estabilidad digna de un mueble sueco. Seg\u00fan un tal Jonathan Fortun, un economista que al parecer tiene tiempo libre para observar estas cosas, el secreto es simple: los inversionistas extranjeros han huido en estampida. Parece que nuestra deuda dej\u00f3 de ser tan atractiva como antes, y ahora el peso es menos propenso a tener ataques de p\u00e1nico cada vez que a la econom\u00eda mundial le da gripa.<\/p>\n<p>Las cifras son para enmarcarse en la pared del ba\u00f1o. All\u00e1 por el 2015, los extranjeros pose\u00edan casi el 40% de los t\u00edtulos de deuda mexicana, como si fueran los due\u00f1os del antro. Ahora, con suerte, controlan un miserable 11%, una ca\u00edda de 28 puntos que ni el m\u00e1s pesimista se esperaba. De los 16.04 billones de pesos en circulaci\u00f3n, el 88.9% est\u00e1 en manos de aburridos residentes locales, dejando a los for\u00e1neos con un rinconcito que apenas les alcanza para los refrescos.<\/p>\n<p>Este \u00e9xodo, seg\u00fan el experto Fortun, le quit\u00f3 al peso el t\u00edtulo de \u201cel chico de los golpes\u201d de los mercados emergentes. Antes, cualquier susto financiero en el planeta terminaba con el peso pagando los platos rotos, como ese amigo que siempre pone su tarjeta en el bar y luego nadie le paga. Ahora, con menos capital golondrino, las amenazas del T-MEC y otros dramas internacionales le hacen al tipo de cambio lo que el viento a Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p>Claro que no todo es una fiesta. Para mantener a los pocos valientes que quedan y atraer a los locales, M\u00e9xico tiene que ofrecer rendimientos m\u00e1s jugosos que una naranja de mercado. Mientras el bono estadounidense te paga un triste 4.84%, el mexicano se estira hasta un generoso 9.3%. Es como invitar a tus amigos a cenar prometi\u00e9ndoles un fest\u00edn, mientras tu vecino apenas ofrece galletas saladas.<\/p>\n<p>El problema es que esta generosidad ya no impresiona tanto a los extranjeros. Con las tasas subiendo en sus propios pa\u00edses, muchos prefieren ganar un rendimiento decente en pijama, desde su casa y en su propia moneda, sin el riesgo de invertir en un mercado emergente. Es la versi\u00f3n financiera de preferir ver una serie en casa en lugar de salir a una fiesta donde no conoces a nadie y la m\u00fasica est\u00e1 muy fuerte.<\/p>\n<p>As\u00ed que el peso est\u00e1 m\u00e1s estable, s\u00ed, pero porque ahora depende casi por completo de los inversionistas nacionales. Fortun advierte que esto es como un acto de circo sin red de seguridad: si a los tenedores locales les da por vender masivamente por un susto fiscal, no habr\u00e1 nadie para atrapar al peso en su ca\u00edda. En resumen, pasamos de una relaci\u00f3n t\u00f3xica con extranjeros a una codependencia con los de casa. Esperemos que la familia no nos falle.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta que el peso mexicano, esa moneda que hist\u00f3ricamente ha tenido m\u00e1s altibajos que una telenovela de las nueve, ahora presume de una estabilidad digna de un mueble sueco. 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