El sábado 7 de noviembre el frente frío número 4 llegará con la delicadeza de un vecino que decide inundar el patio ajeno sin pedir permiso. Lluvias fuertes a intensas, temperaturas bajas y rachas de viento obligarán a la gente a reconsiderar sus planes de salir con ropa ligera o de fingir que el clima no importa.
Este sistema frontal se combinará con un canal de baja presión en el sureste, vaguadas en altura y la corriente en chorro subtropical, una mezcla que promete hasta 150 milímetros de agua en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Chihuahua y Chiapas recibirán precipitaciones muy fuertes, mientras el resto del país vivirá tormentas de intensidad variable. El Servicio Meteorológico Nacional advierte que las tormentas traerán descargas eléctricas, granizo y posibles inundaciones en zonas bajas, encharcamientos y deslaves. En el norte y noreste el aire frío provocará mañanas frescas, pero en Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y la costa de Chiapas seguirán las temperaturas de 35 a 40 grados, como si el termómetro hubiera decidido tomarse vacaciones en otra región. En el istmo y golfo de Tehuantepec las rachas alcanzarán entre 50 y 70 kilómetros por hora, suficientes para derribar árboles, anuncios y cualquier excusa para no quedarse en casa. Los bancos de niebla reducirán la visibilidad en carreteras y ciudades, recordando que la naturaleza aún controla el escenario.
Al final, el frente frío número 4 solo confirma que México sigue lidiando con el clima como siempre: con paraguas a medio usar y la certeza de que la próxima semana traerá otro capítulo igual de impredecible.



