Los resultados flojos de Amazon, Alphabet e Intel provocaron que el índice de volatilidad Cboe tocara su punto más alto desde abril, mientras el S&P 500 sufría su mayor bajada desde junio. Los inversores, como quien ve a su suegra llegar sin aviso, empezaron a comprar opciones de venta para protegerse de más golpes. Aun así, el susto sigue lejos de los niveles de marzo, cuando todo se complicó por el conflicto en Oriente Medio.
Ahora todos esperan el informe de Nvidia a finales de noviembre, temiendo que la fiesta de la inteligencia artificial se convierta en resaca. Las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos también inquietan, porque podrían cambiar el rumbo de la guerra con Irán y la política económica interna. Los operadores ya miran con recelo cualquier movimiento que pueda agrandar el lío.
La venta se centró sobre todo en el sector tecnológico, abandonando a las empresas que habían liderado las subidas del año. La volatilidad realizada a sesenta días alcanzó su nivel más bajo en más de un año, pero las correlaciones entre acciones subieron y eso suele avisar de problemas más amplios. Aun así, algunos siguen comprando opciones de compra en índices y en valores castigados como Intel, apostando a que el susto pasará pronto.
Los analistas señalan que esto parece más una rotación de posiciones que el comienzo de un derrumbe general. Las entradas de dinero minorista en fondos apalancados de semiconductores podrían amplificar los vaivenes cuando lleguen los reequilibrios. Mientras tanto, el mercado ignora en gran medida los picos del petróleo y las tasas de interés, como si nada de eso le importara.
Las elecciones de medio término suelen traer rendimientos positivos y menos volatilidad, salvo cuando el control del Congreso cambia de forma drástica. Los operadores también vigilan las negociaciones con Irán, porque un posible acuerdo podría bajar el precio del crudo y beneficiar a aerolíneas y a General Electric. Algunos ya compraron opciones de compra en esas compañías, apostando a que la paz podría llegar antes de lo esperado.
Con la volatilidad baja y los fondos de cobertura poco expuestos, varios ven oportunidad de comprar opciones de compra para aprovechar un posible repunte de fin de año. El susto actual podría servir para posicionarse antes de que los resultados corporativos y la situación geopolítica definan el rumbo. Al final, el mercado se comporta como un adolescente con permiso para salir: hace ruido, pero nadie sabe si volverá a las dos o a las cinco de la mañana.




