Microsoft reportó que sus ingresos por servicios en la nube superaron las expectativas gracias a la inteligencia artificial. Las ventas de Azure crecieron un 48 por ciento en el trimestre que terminó en septiembre, cuando los analistas preveían un 44 por ciento. Los ingresos totales alcanzaron los 92 mil 300 millones de dólares, un 19 por ciento más de lo proyectado.
La empresa intenta sacar provecho de la IA vendiendo aplicaciones para oficinas y acceso a modelos a través de Azure. Sin embargo, los gastos de capital subieron un 30 por ciento hasta los 45 mil 200 millones de dólares solo en ese trimestre. La compañía ya planea invertir 175 mil millones de dólares hasta junio de 2027 para construir más centros de datos.
Para compensar tanto desembolso, Microsoft ofreció indemnizaciones por despido voluntario a unos 60 mil empleados, casi una cuarta parte de su plantilla. La firma ya había reducido personal en años anteriores porque el dinero se concentra en inteligencia artificial y sobra poco para otras áreas. El resultado es que invierte fortunas en máquinas que piensan mientras despide a humanos que pensaban antes.
Las acciones subieron alrededor de un 4 por ciento después del cierre, cotizando a 531 dólares. Los inversores siguen nerviosos por el gasto excesivo en centros de datos, sobre todo después de que Meta anunciara también un aumento en infraestructura de IA. Un analista señaló que Microsoft mantiene el enfoque más responsable dentro del despilfarro generalizado.
Al final, la compañía demuestra que se puede ganar dinero con nubes inteligentes mientras se reduce personal para que las cuentas cuadren. El truco parece consistir en construir un imperio de silicio y pagar la factura con recortes humanos. Wall Street aplaude el crecimiento, pero nadie sabe cuántos empleados quedarán para celebrarlo cuando todo termine.




