Los mercados de Asia subieron por segundo día seguido, impulsados por el entusiasmo por la inteligencia artificial antes de los resultados de las grandes tecnológicas y la decisión de tasas de la Reserva Federal. El índice MSCI Asia-Pacífico avanzó un 0,8 por ciento, mientras el Kospi de Corea del Sur saltó un 4,5 por ciento tras el estallido de SK Hynix. La empresa multiplicó por siete sus beneficios esperados y prometió repartir 100 billones de wones, unos 75 mil millones de dólares, entre sus accionistas hasta 2026.
Los inversores celebraron el dato como quien gana la lotería el mismo día que le toca revisión con el dentista. Un índice de fabricantes de chips estadounidenses ya había subido un 3,6 por ciento el día anterior, arrastrando a Wall Street. Alphabet y Microsoft presentarán resultados este miércoles, y Amazon lo hará el jueves, en medio de un optimismo que parece recuperado tras semanas de caídas en el sector.
El petróleo Brent recortó pérdidas y subió un 0,4 por ciento hasta los 114,35 dólares por barril, mientras los operadores observaban los esfuerzos por rebajar tensiones en el Golfo Pérsico. Los bonos del Tesoro apenas se movieron y el dólar mantuvo sus ganancias recientes. El oro, por su parte, se mantuvo cerca de los 4.060 dólares la onza tras haber subido más de un 1 por ciento en la sesión anterior.
La Reserva Federal se prepara para mantener las tasas sin cambios, pese a que la inflación de septiembre superó las expectativas. Los inversores buscan pistas sobre si el banco central seguirá siendo cauteloso o si la presión por bajar el costo del endeudamiento terminará por imponerse. Mientras tanto, en Israel, Benjamin Netanyahu y Gadi Eisenkot aparecen empatados en las primeras encuestas desde los ataques de 2023.
La semana también trae la oferta pública inicial de Jio Platforms en India, valorada en 3.100 millones de dólares y con demanda cinco veces superior a la oferta. Solidigm, filial de SK Hynix, negocia invertir 45 mil millones de dólares en una nueva planta de chips en Estados Unidos. Todo apunta a que la inteligencia artificial sigue moviendo el dinero, aunque nadie sabe cuánto durará la euforia antes del próximo tropiezo.




