El senador brasileño Flávio Bolsonaro decidió que Brasil ya no era su casa y tomó rumbo a Estados Unidos después de perder las elecciones. Según sus allegados, el hombre partió con esposa e hijas hacia Florida, dejando atrás pasaportes cancelados y órdenes judiciales que parecían sacadas de una película de persecuciones.
El diputado Mauricio Marcon lo presentó como un exiliado de lujo: “Se va a denunciar al régimen de Lula y a Xandão, igual que María Corina Machado huyó de Maduro”. La diferencia es que Flávio no cruzó la frontera en una camioneta oxidada, sino que, según los rumores, habría pasado por Venezuela o Argentina como quien va a comprar cigarrillos al otro barrio.
La Policía Federal, mientras tanto, canceló todos sus pasaportes porque el senador no los entregó a tiempo. La orden llegó apenas un día después de la derrota electoral y prohibió que saliera del país. Flávio, en un video, se quejó de que lo abordaron al salir de la casa de su padre: “¿Eso es motivo para quitarme el pasaporte? ¿Eso es justicia?”. La gente en las redes respondió con memes de agentes persiguiéndolo como si fuera el villano de una telenovela.
Además de la fuga, el senador enfrenta investigaciones por lavado de dinero y por el financiamiento de la película “Dark Horse”, que habría recibido decenas de millones de reales de un banco ya liquidado. El juez Alexandre de Moraes también le prohibió contactar a su abogado, medida que Flávio parece haber interpretado como “mejor me voy antes de que me pidan más explicaciones”.
Un avión privado argentino esperó en Puerto Iguazú con destino a Fort Lauderdale, pero faltaba un pasajero. Las autoridades brasileñas y argentinas revisaron fronteras y controles migratorios sin encontrar registro oficial de salida. Mientras tanto, Jair Bolsonaro sigue en prisión domiciliaria condenado por el intento de golpe de 2022, y su hijo mayor parece haber decidido que la mejor defensa es la distancia.
Al final, Flávio se fue como quien huye de una reunión familiar incómoda: sin avisar, con la maleta hecha y dejando a la justicia preguntándose si el vuelo fue real o solo otro capítulo de la serie “políticos en apuros”.




