La elección del equipo económico de Lula genera más nervios que una suegra en la cena de navidad. Según BTG Pactual, sin nombres creíbles y sin medidas fiscales concretas las tasas de interés a largo plazo subirán y se quedarán altas como una cuenta de restaurante caro. El real se depreciará y el Banco Central tendrá menos margen para bajar la Selic, lo que complica todo.
En el peor escenario el Ibovespa podría caer hasta los 170.000 puntos. Esa marca dejaría al índice sin Petrobras ni Vale una desviación estándar por debajo de su promedio histórico de precio-beneficio. Los analistas del banco calculan que el real podría perder entre un 10 y un 15 por ciento, lo que elevaría las pérdidas medidas en dólares hasta cerca del 30 por ciento.
La tasa de interés real a largo plazo, que ahora está en 6,7 por ciento, debería superar el 8 por ciento y quedarse allí hasta que el gobierno muestre su plan fiscal. Los analistas Carlos Sequeira, Osni Carfi y sus colegas afirman que solo un equipo creíble y señales de disciplina fiscal permitirían tasas más bajas. Sin eso, todo se pone cuesta arriba.
Comparando con elecciones anteriores, en 2018 con Bolsonaro las tasas bajaron y el Ibovespa subió 26,2 por ciento en un año. En 2022 con Lula el índice cayó apenas 1,8 por ciento, pero los sectores de consumo, financiero e inmobiliario perdieron entre 10 y 13 por ciento. Solo 27,5 por ciento de las acciones seguidas por el banco terminaron en positivo.
Con un real más débil las exportadoras como Vale, Gerdau y Embraer podrían beneficiarse. En cambio las empresas endeudadas y enfocadas en el mercado interno sufrirán más que un taxista en hora pico. BTG señala que la coalición de Flávio Bolsonaro controla 40 senadores y 203 diputados, por lo que Lula necesitará apoyo del centro para aprobar cualquier ajuste fiscal serio.




