Financieros juran que no hay burbuja de IA, mientras otro advierte un tortazo monumental

Must read

Montar un numerito en público es el pasatiempo favorito de los que tienen más dinero que sentido común. Esta semana, el multimillonario Ken Griffin encendió las alarmas gritando que la inteligencia artificial es una burbuja a punto de reventar en la cara de todos. Inmediatamente, otros peces gordos de las finanzas, como si les hubieran tocado su juguete nuevo, salieron a decir que no, que todo está bajo control y que sigamos metiendo billetes en la hoguera tecnológica.

El primero en hacerse el sueco fue Christian Sewing, el mandamás de Deutsche Bank, quien aseguró que no ve motivos para preocuparse. Con la tranquilidad de quien mira su cuenta de ahorros y ve más ceros que un código binario, dijo que no estamos viviendo en una burbuja a punto de estallar. Eso sí, admitió que podría haber «algún que otro revés», lo que en lenguaje de a pie significa que alguna compañía podría estrellarse, pero son cosas que pasan cuando se juega con tanto dinero.

Luego apareció Larry Fink, el jefe de BlackRock, con una preocupación digna de una película de ciencia ficción barata: ¡nos vamos a quedar sin espacio para los centros de datos! Según él, si no construimos más de estos almacenes para cerebros digitales, el costo de la computación se disparará y nos traerá inflación. Al parecer, el verdadero apocalipsis económico será no poder pedirle a una IA que nos genere una imagen de un gato con sombrero de copa a un precio razonable.

Pero Griffin, cual aguafiestas en una boda, insiste en su advertencia de que los inversores están «casi con toda certeza» en medio de una burbuja. Mientras las empresas todavía están intentando descifrar cuánto quieren gastar en esta tecnología, él ya ve el descalabro en el horizonte. Imaginen la escena: todos bailando la conga del progreso y Griffin en una esquina con un cartel que dice «el fin está cerca».

Lo más gracioso es que, tras defender su chiringuito de IA, tanto Fink como Sewing confesaron cuál es su verdadero cuco: los déficits fiscales de los gobiernos. Resulta que su mayor competencia por el dinero de los inversores no es otra empresa, sino los políticos que gastan como si no hubiera un mañana. Los casi 2 billones de dólares de déficit fiscal estadounidense les quitan el sueño más que un ejército de robots rebeldes.

Al final, la discusión parece la de unos niños ricos decidiendo si su nuevo castillo inflable es seguro o no, mientras la casa entera tiene goteras. Si la IA es una burbuja o la solución a todos nuestros problemas es lo de menos. Lo único seguro es que, cuando la música pare, a los de siempre nos tocará barrer el confeti y pagar los platos rotos.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img