Brasil elige presidente en un final de fotografía que ni el VAR podría decidir

Must read

Saquen las botanitas y pónganse cómodos, porque el final de la telenovela electoral en Brasil está más dramático que capítulo de La Rosa de Guadalupe. El derechista Flávio Bolsonaro y el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, están prácticamente respirándose en la nuca. Según una encuesta más reciente que el último chisme de la oficina, Bolsonaro lidera con un alucinante 50,3% de los votos, mientras que Lula le pisa los talones con un 49,7%. La diferencia es tan pequeña que podrían decidirlo con un volado.

Informe El Chapucero

Para ponerle más sabor al caldo, el margen de error de la encuesta es de 2 puntos, lo que en buen español significa que los encuestadores tienen la misma certeza que tu amigo que jura que esta vez sí va a ir al gimnasio. La semana pasada, el hijo del expresidente le sacaba una ventaja de 52% a 48%, así que la carrera se ha cerrado más que un frasco de mermelada nuevo. Básicamente, la contienda está tan reñida que el resultado depende de si la tía de alguien se acordó de ir a votar.

Bolsonaro, quien dio la sorpresa en la primera vuelta, es el niño consentido de los inversionistas, quienes lo ven como el adulto responsable que llega a la fiesta para apagar la música y anunciar recortes presupuestarios. Los mercados se emocionan con él como si anunciara barra libre de por vida, esperando que le meta tijera al gasto público para controlar los déficits del país. Es el equivalente político de una dieta a base de lechuga y agua.

Pero Lula, un viejo lobo de mar, no se iba a quedar de brazos cruzados. La semana pasada sacó su carta mágica: logró que el Senado aprobara su propuesta de reducir la semana laboral. Esta jugada, más popular que los memes de gatitos, es su principal arma para intentar darle la vuelta a la tortilla y convencer a los indecisos de que con él se trabaja menos y se vive más sabroso.

El drama se intensifica con un dato digno de los récords Guinness de lo insólito: desde que Brasil regresó a la democracia en 1989, ningún candidato que ha perdido la primera vuelta ha logrado ganar en la segunda. Lula está intentando romper una maldición que tiene más años que la mayoría de los votantes primerizos. El 25 de octubre veremos si Brasil opta por la austeridad o por los fines de semana más largos.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article