¡Gringolandia le pone un hasta aquí a Zelensky y amenaza con cortarle el internet!

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En el último y dramático episodio del programa de telerrealidad más caro del mundo, “Mi Tío Millonario y sus Guerras”, las cosas se pusieron más tensas que una discusión sobre política en la cena de Navidad. Resulta que el gobierno de Estados Unidos, con la sutileza de un elefante en una cristalería, le ha sugerido a Volodimir Zelensky que ya le vaya bajando dos rayitas a su pleito con Rusia.

Informe El Chapucero

El primero en salir a dar el coscorrón fue el secretario de Estado, Marco Rubio, quien desde Uzbekistán (un sitio al que seguramente fue a buscar amigos menos problemáticos) declaró con cara de pocos amigos: “¡Aquí no hubo ninguna pausa!”, desmintiendo a Zelensky como si fuera un niño que jura no haber roto el jarrón. Básicamente, el mensaje fue: “Deja de quejarte y enfócate en terminar la guerra, que nos estás saliendo muy caro en datos y en paciencia”.

Pero el que de plano sacó el cinturón fue el presidente Donald Trump. Con su característico estilo de vendedor de coches usados que te quiere convencer de que un Tsuru es un Ferrari, Trump acusó a Zelensky de no querer terminar la guerra porque le encanta el dineral que le llueve de Europa y del gobierno anterior. “A Zelensky no le importa nada”, dijo Trump, casi añadiendo un “¡malagradecido!”. Según él, el ucraniano anda bombardeando refinerías rusas y fastidiando el precio mundial del combustible, lo que tiene a los granjeros gringos más molestos que si les hubieran cancelado el fútbol.

El jefazo republicano se pintó a sí mismo como el gran negociador de la paz, afirmando que está a punto de lograr un acuerdo, pero que necesita que Ucrania se siente a la mesa sin hacer berrinches. “Pudo haber conseguido un acuerdo mejor hace dos años”, soltó, en un claro “te lo dije” que resonó hasta Kiev. Trump incluso defendió la compra de diésel ruso, una movida que se traduce como: “Hacemos negocios con ellos, pero tú no puedes pelearte, ¿entiendes?”.

Mientras tanto, en la esquina azul y amarilla, Zelensky anda con el corazón roto, sintiéndose más traicionado que quien descubre que su pareja le dedica canciones a otra persona. En entrevistas, ha insinuado que sus “aliados” lo están orillando a rendirse, como si lo estuvieran convenciendo de vender el país en Mercado Libre para pagar las deudas. El pobre presidente ucraniano se reunió con unos emisarios gringos, probablemente para pedirles que por favor no le cancelen la suscripción a los misiles Patriot, que son el único antivirus que le funciona contra los cohetes rusos.

Así que el culebrón internacional sigue su curso: un líder estadounidense que trata la geopolítica como si fuera un negocio inmobiliario, un presidente ucraniano que se siente abandonado en el altar y un montón de gente normal preguntándose si al menos les dejarán el internet para ver memes. Al final del día, parece que en la política, la amistad dura menos que un tanque de gasolina en una ciudad con mucho tráfico.

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