En una jugada de ajedrez corporativo a cámara superlenta, José Antonio Meade Kuribreña, recordado por su intento fallido de ganar la presidencia en 2018 frente a Andrés Manuel López Obrador, ha conseguido un nuevo puesto. Será el presidente no ejecutivo del Consejo de Grupo Gigante, pero que nadie se emocione todavía; empieza el 1 de enero de 2027.
El nombramiento llega en un momento en que el conglomerado atraviesa una crisis de identidad más confusa que un pulpo en un garaje. La empresa está cerrando RadioShacks a un ritmo frenético, pasando de 149 tiendas en 2022 a solo 16, mientras que Office Depot también ha visto caer 26 sucursales. Al parecer, la gente prefiere comprar juguetes para perro y hamburguesas gourmet. Petco, en cambio, ha ladrado de gusto abriendo 36 tiendas para llegar a 156, y Shake Shack ya suma 21 restaurantes. La misión de Meade, cuando finalmente llegue, será descifrar si el futuro está en los cartuchos de tinta o en los collares con diamantes de imitación para chihuahuas.
Sustituirá a Ángel Losada Moreno, quien ha estado en el consejo desde 1983, una época en la que RadioShack todavía era considerado tecnología de punta. Financieramente, el grupo es un enigma: los ingresos subieron un microscópico 0.2% en el primer trimestre de 2026 y el flujo operativo un 1.4%, pero la utilidad neta decidió tomarse un descanso y bajó 3.3%.
Así que Meade tiene casi tres años para prepararse, quizá tomando un curso intensivo sobre malteadas o estudiando el comportamiento de los caniches. Le deseamos suerte para cuando finalmente le entreguen las llaves de la oficina, probablemente junto a un calendario ya obsoleto y un vale para una hamburguesa.



