Abejas citadinas reciben hospitalización express antes de volverse locas en el asfalto

Must read

En la CDMX las abejas no piden permiso para instalarse en un árbol del departamento de al lado. Cuando eso ocurre, el equipo de la Corenadr llega con trajes, ahumadores y cubetas para llevarlas al Hospital de abejas, donde reciben rehabilitación en vez de exterminio. El proceso parece sacado de una clínica veterinaria absurda: nadie usa bata blanca, solo equipo de apicultor y paciencia.

Informe El Chapucero

En Iztapalapa, los técnicos cortan ramas, ahúman la zona y trasladan el núcleo donde vive la reina. La colonia viaja en una camioneta que funciona como ambulancia hacia la zona de cuarentena. Allí la meten en un cajón con panal nuevo y esperan tres a cinco días para verificar si tiene varroa o está débil. El tratamiento incluye alimentación con néctar para fortalecerla y, si hace falta, cambiar a la reina para reducir defensividad. Una vez recuperadas, las envían con apicultores del programa Altépetl. Las obreras viven unos cuarenta días recolectando, la reina pone cerca de dos mil huevos diarios y los zánganos solo se reproducen. Nadie ataca por gusto; solo defienden el hogar cuando el ruido y el smog las alteran. La única especie en riesgo real en México es la Melipona, sin aguijón y del sur del país.

El hospital no es laboratorio estéril, sino un bosque con cajones alineados donde observan a las pacientes sin estudios de sangre. La colonia número 71 ya está instalada. Si ves un panal más de cinco días en el mismo sitio, llama a RescatAbejas al 55 4787 3173.

Al final, las abejas demuestran que hasta en la ciudad más ruidosa hay quien prefiere reubicar antes que aplastar.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article