En un mundo donde las inteligencias artificiales fabrican canciones como quien arma muebles de catálogo, Sofía Rei llega con su séptimo álbum para defender que la identidad personal sigue siendo un arma poderosa. La cantante argentina, formada primero en lírica y luego en jazz e improvisación, presenta Antónima durante el Festival Internacional Cervantino, primero en Guanajuato el 17 de octubre y luego en la CDMX el 19 de octubre en el Lobby del Edificio E del Palacio Legislativo de San Lázaro, con entrada libre previo registro.
Rei creció entre folclor argentino, chileno y brasileño más música clásica, pero fue en Nueva York donde descubrió la diversidad de ritmos latinoamericanos que ahora define su sonido. El disco reúne colaboraciones con ocho mujeres clave de la escena actual, entre ellas Mireya Ramos de Flor de Toloache, Gaby Moreno y Daymé Arocena. Grabado en siete ciudades distintas sin recurrir a sesiones remotas, el material mezcla instrumentos tradicionales con electrónica y surgió de una lista de reproducción que Rei armó para sus estudiantes. Al notar que el noventa por ciento de los proyectos provenían de mujeres, decidió cumplir el sueño de un disco colaborativo. Ella lo define como folclor futurista: raíces antiguas que se actualizan sin perder su esencia, un antídoto contra la homogeneidad algorítmica que amenaza con convertir todo en lo mismo.
El concierto en San Lázaro promete ser una parada más en su gira por la autenticidad, donde cada nota cuenta la historia de un barrio, una familia y un viaje personal que ninguna máquina puede replicar. Mientras los algoritmos prometen velocidad, Rei ofrece algo más lento y más denso: la sensación de haber llegado a un lugar después de un largo camino.
Al final, cuando todo parece fabricado, escuchar a alguien que aún canta desde su propia circunstancia resulta tan raro como encontrar un vinilo intacto en medio de una tienda de descargas digitales.



