Cuando creías que la geopolítica no podía ser más parecida a una pelea de vecinos por el wifi, llega la Casa Blanca y decide que los drones ucranianos van demasiado rápido. Al parecer, alguien en Washington se despertó y pensó: «Estos muchachos se están divirtiendo demasiado con la conexión de alta velocidad», y le ordenó al Pentágono que le pusiera un freno de mano al servicio satelital Starshield de SpaceX. Ahora, los drones de Ucrania andan más lentos que una procesión de pueblo.
Según unos funcionarios que soltaron la sopa pero pidieron no dar nombres, como si estuvieran confesando que le ponen piña a la pizza, la orden vino de «arriba». Nadie sabe quién fue el genio que apretó el botón de «modo tortuga», pero el resultado es que los drones ucranianos, que dependen de esa conexión para no estrellarse contra un poste, ahora son tan efectivos como un paraguas en un huracán. Los receptores militares de última generación dejaron de funcionar en objetos rápidos, convirtiendo a los drones de combate en carísimos pisapapeles voladores.
Y justo cuando la situación no podía ser más absurda, apareció Donald Trump para echarle más leña al fuego, pero a su manera. En una entrevista, el expresidente calificó los ataques de Ucrania como «una vergüenza», no por la violencia ni nada de eso, sino ¡porque están subiendo el precio de la gasolina! Al parecer, para Trump, la mayor tragedia de la guerra es tener que pagar un poco más para llenar el tanque de su limusina.
Para rematar, el magnate, en su papel de experto en relaciones internacionales de bar, soltó que el presidente ucraniano Zelenski es «más difícil de tratar que Putin». Una afirmación tan lógica como decir que un gatito es más peligroso que un león. Según él, ambos quieren terminar la guerra, pero uno de ellos, al parecer, no le contesta los mensajes tan rápido como a él le gustaría. Así que ya lo ven: mientras unos juegan a ser el administrador de la red que te corta el internet, otros se quejan de la factura de la luz en medio de un incendio. ¡Bienvenidos al circo mundial del siglo XXI




