El aroma a azahar y mantequilla invade la capital mientras las panaderías despliegan sus creaciones más locas para Día de Muertos. Desde opciones clásicas hasta inventos que parecen salidos de una pesadilla dulce, la CDMX ofrece rutas ideales para probar lo mejor del pan de muerto sin morir en el intento.
Mignon destaca con su versión esponjosa de azúcar y toque de naranja, además del premiado de lavanda natural que ganó Mexipan 2022. Quienes buscan algo diferente pueden elegir el de ajonjolí negro o los rellenos de ganache de vainilla, chocolate oaxaqueño y calabaza en tacha. En su restaurante de Polanco, el Tea Time especial permite compartir macarons, merengues y pancito en horario diurno o vespertino. Amand, recién llegado a la Roma, apuesta por la tradición hecha a mano con mantequilla, mandarina y agua de azahar, disponible también con crema de tiramisú y ralladura de chocolate.
En el Hyatt Regency, los panes incluyen ralladura de cítricos y vainilla en tamaños mini, chico, mediano o grande, con rellenos como mousse de chocolate especiado, arroz con leche con mermelada de café y guayaba. Otra propuesta ofrece cinco variantes: natural, Oreo, guayaba, mazapán y el sorprendente de queso mascarpone con pera al vino tinto. Tagers rinde homenaje a Puebla con su hojaldra de ajonjolí tostado, además de la versión clásica, de chocolate y rellena de avellana, que integran en platillos salados como la Catrina smash burger y el Catrin de mole durante su Festival de Otoño.
Al final, elegir entre tanto pan de muerto es como decidir qué esqueleto invita a la fiesta: todos terminan en tu estómago, pero solo algunos dejan un recuerdo digno de repetir.




