Mientras los mortales siguen atrapados en el asfalto, la Ciudad de México prepara su siguiente salto evolutivo: el teleférico nivel Godzilla. La Secretaría de Obras y Servicios ha comenzado la misión de plantar gigantes de acero para la nueva Línea 5 del Cablebús.
Esta no es la tirolesa de tu primo. La Línea 5 será la más larga del planeta, con 15.4 kilómetros de dominio aéreo. Conectará Magdalena Contreras con Álvaro Obregón, alcaldías que se comunicaban con paciencia monástica. Los trabajos, iniciados en junio, prometen transformar viajes de dos horas en unos veloces 40 minutos, beneficiando a 61 colonias. Sus 12 estaciones, de Oyamel a Mixcoac, no serán simples paradas, sino portales dimensionales para escapar del castigo terrenal del tráfico.
Actualmente, la acción se centra en la terminal Mixcoac, donde se plantan columnas de 20 metros como mondadientes para gigantes. Soportarán un sistema electromecánico austriaco y cabinas suizas, porque la puntualidad exige precisión de relojero. Clara Brugada, con visión de estratega, confirmó que las Líneas 4, 5 y 6 se construirán en 2.5 años con una inversión superior a 17 mil millones de pesos. El plan es claro: conquistar los cielos de la ciudad para devolverle tiempo a la gente.
Así que prepárense para despedirse del claxon y el estrés del microbús. Pronto, el único dilema será elegir la playlist correcta para un viaje de 40 minutos sobrevolando el caos. El futuro es ahora, y viene con una vista espectacular.




