En un giro digno de comedia de enredos, la marcha de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social fue adornada por la súbita aparición de políticos extraviados. La presidenta Claudia Sheinbaum, desde su Mañanera del Pueblo, tuvo que señalar lo obvio: que su presencia era más oportunista que un vendedor de paraguas en pleno diluvio.
Según la mandataria, estos especímenes de la fauna política aparecieron de la nada, como si hubieran seguido las luces de las cámaras en lugar del mapa de la causa. «Sí había partidos políticos. La verdad, no sabemos si impulsaron o, sí, de manera muy oportunista, se pararon por ahí», declaró Sheinbaum, básicamente describiendo a alguien que se cuela en una boda para robarse los centros de mesa. Su participación, completamente ajena a las demandas laborales reales del sindicato, parecía más un casting improvisado para un reality show que un acto de apoyo genuino. Mientras los trabajadores del IMSS discutían temas cruciales sobre sus derechos, este grupo de espontáneos profesionales buscaba el ángulo perfecto para su próxima foto de perfil, probablemente con una pancarta genérica que decía “Apoyamos… ¡cosas!”. La escena era surrealista, un claro ejemplo de cómo no entender el contexto.
Al final, los trabajadores siguieron concentrados en sus legítimas peticiones, mientras los políticos oportunistas probablemente se fueron a buscar otra manifestación que «apoyar». Se rumora que ahora ofrecen un paquete completo: presencia en protestas, inauguración de taquerías y primeras comuniones, todo por un poco de tiempo aire en televisión.




