Latinoamérica aguanta los golpes como un campeón, pero ya se le acabó el aire

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La gente de Fitch Ratings, esos amigos que siempre llegan a la fiesta para recordarte cuánto debes en la tarjeta de crédito, soltaron su más reciente chismecito económico. Según ellos, América Latina ha demostrado tener más aguante que un luchador de sumo en un bufé libre, resistiendo los desafíos externos de 2026. Esta capacidad para no ahogarse en un vaso de agua ha mantenido las cosas más o menos estables, como ese matrimonio que ya no se quiere pero no se divorcia por los niños.

Informe El Chapucero

Pero no saquen el confeti todavía. Fitch proyecta que la economía regional se va a desacelerar, pasando de un modesto crecimiento del 2.2% a un todavía más modesto 1.9% en 2026. Es como si en lugar de correr, decidiéramos caminar un poquito más lento para no sudar. La culpa, en gran parte, es de Brasil que anda con menos energía que un celular al 1%, aunque México intenta salvar la tanda con una recuperación que sabe a gloria.

Y ¿quiénes son los villanos de esta película? Pues, según los expertos, los problemas son más de la casa que de los vecinos. El fenómeno de El Niño ha hecho más estragos que una suegra de visita, alterando todo a su paso. A eso súmenle que el subidón en el precio del petróleo nos ha dejado los bolsillos tiritando y que el tío Sam amenaza con subir las tasas de interés, lo que podría ponerle un freno de mano a la ya lenta carreta económica.

A pesar del panorama gris, Fitch se puso generoso y le subió la nota a cuatro países, como si fuera un profesor buena gente al final del semestre. Argentina, Bolivia y Ecuador, los alumnos más desordenados del salón, recibieron una palmada en la espalda, junto con Aruba, el niño aplicado. Lo más cómico de todo es que ningún país de la región tiene una perspectiva negativa, básicamente un «todos reciben trofeo por participar» a nivel continental.

En cuanto al dinero, los gobiernos han logrado mantenerse a flote gracias a los ingresos extra de las materias primas, algo así como encontrar un billete en un pantalón viejo que no usabas. Sin embargo, el gasto público sigue más presionado que botón de camisa de hombre gordo, y los recortes en inversión que hicieron para aliviarse son como ponerle una curita a una herida de bala.

Al final, el diagnóstico es claro: la región es experta en sobrevivir al apocalipsis con lo que tiene a la mano. Somos increíblemente resistentes, aunque sea a punta de ingenio, suerte y una preocupante falta de planificación a largo plazo. Así que, por ahora, seguimos en la pelea, aunque sea con un ojo morado y debiéndole dinero a todo el mundo.

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