jueves, 16 de agosto de 2018

QUIENES SE "ESPANTAN" POR REFINERÍA Y TREN MAYA, NO SE OLVIDEN QUIÉN CONSTRUYÓ 2DO PISO EN EL DF



Por: Ignacio Rodríguez Ceballos

Con el anuncio de mega-inversiones el próximo sexenio, en especial la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco y el Tren Maya, que será de 1500 kilómetros y pasará por 5 estados de la república, los agoreros del desastre han empezado a señalar que todo esos son sueños guajiros. Que es imposible que cumpla López Obrador. Que van a ser elefantes blancos. Que todo se lo robarán. Que así como Peña prometió tres trenes y solo construyó uno y ni siquiera lo ha terminado, así también van a acabar estos megaproyectos propuestos por Obrador. Ni siquiera, pues, ha tomado posesión el presidente electo López Obrador del cargo y ya lo sentenciaron que será imposible cumplir. Que nos preparemos para la decepción de nuestras vidas. Y ellos, claro, nos dirán a los cuatro vientos: "SE LOS DIJIMOS".

Sin embargo, todos ellos olvidan que AMLO es de esos casos excepcionales de candidatos que cumplen lo que prometen cuando llegan al poder, incluso cuando se trata de obra muy ambiciosas. Para más señas, ahí están los segundos pisos de Periférico. Cuando arrancó AMLO en la Jefatura de Gobierno, por años, vaya lustros, los capitalinos se habían venido quejando del terrible tráfico que se padecía diario en el Periférico, que es sin duda la vía rápida más importante en esta ciudad. Millones de capitalinos tenían clara la respuesta, la construcción de un segundo piso pero casi de inmediato la descartaban porque iba a ser muy caro y pues el gobierno del DF no tenía esa clase de recursos. Era, pues, imposible. Había que resignarse a padecer el tráfico del Periférico para siempre. Y entonces AMLO, en su campaña a la Jefatura de Gobierno, prometió construir un segundo piso en Periférico. Ah, el loquito. Una propuesta más a la basura. Bueno, que cumpla cuando menos la mitad y con eso es suficiente, también decían sus eternos críticos.

Pero, oh sorpresa, AMLO arrancó desde el primer día de su gobierno la evaluación de su propuesta, el diseño de los proyectos, las licitaciones y eventualmente la construcción del primer tramo del segundo piso, que fue el distribuidor vial de San Antonio. Los capitalinos empezaron a ver cómo, en las madrugadas, se empezaban a construir enormes pilares y colocar gigantescas ballenas que se veían desde los más altos edificios, y se sorprendieron de la magnitud de la obra vial. El distribuidor vial de San Antonio se terminó en algunos meses, se inauguró y vaya que cambió la percepción de millones de capitalinos de lo que se puede hacer o no, con voluntad, austeridad y eficiencia en la ejecución. Después Ebrard amplió el proyecto de los segundos pisos, conectando el Estado de México con el sur de la capital, y ahora es increíble cómo ha cambiado la vialidad del Periférico, arrancando todo con una promesa cumplida de AMLO.

Así, aunque agoreros del desastre, comentócratas y ardidos difundan que será imposible para AMLO cumplir sus promesas de campaña, que es mucha lana y poco tiempo, que sencillamente se lo van a robar todo, que como el clásico mexicano lo van a hacer todo mal, lo cierto es que Obrador ya demostró que con los megaproyectos, como el segundo piso y el rescate del centro histórico de la ciudad, es un BUENAZO. 

Comentarios: elnacho1999@yahoo.com

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