viernes, 31 de agosto de 2018

MORENA o la ingenuidad de los vencedores



Por: Ignacio Rodríguez Ceballos

Cierto, AMLO ha sido el candidato más votado en la historia contemporánea de este país. Cierto, MORENA creció de manera insólita en dos años, de pasar del cuarto lugar a ser mayoría legislativa en la cámara de diputados, senadores y los congresos locales. Sin embargo, también es cierto que nada es para siempre, y si no asumen la nueva realidad que ya no son OPOSICIÓN sino GOBIERNO, todos estos logros históricos pueden derruirse en tres años. Y es que si bien no se nota mucha prepotencia de los victoriosos, sino al contrario han abundado gestos de humildad y reconciliación tanto del presidente electo como de sus principales colaboradores, también se han empezado a observar señales de una preocupante ingenuidad de los vencedores, que creen que con las medallas ganadas el pasado 1 de julio van a ser suficientes para capotear un complicado inicio de gobierno, con un asedio permanente de la oposición, que será relativamente pequeña pero vaya que es ruidosa y solo es cuestión de tiempo para que conecte un home-run contra MORENA.

Resulta irónico que la mayoría de los hoy vencedores, que tuvieron por años y hasta sexenios enfrentamientos con el gobierno y que, de una u otra manera sobrevivieron, ahora crean que la nueva oposición priista y panista, acostumbrada ciertamente al dispendio pero tampoco ignorante o sin recursos propios,  por "obligación" se tengan que "cuadrar" con los nuevos poderosos, porque si bien es cierto que algunos lo harán, es una realidad que no serán todos. Y es que ser oposición tiene sus beneficios: no se reciben enormes recursos económicos, pero pueden criticar sin ton ni son, incluso inventando rumores y chismes, y al que le toca desmentirlos no es a ellos sino a los que van a gobernar a partir de diciembre. En otras palabras, pasan de ser cantineros a ser borrachos. Así, como vemos en las redes y en varios medios, todos los días aparecen críticas injustas o exageradas contra AMLO y el gobierno electo, y si bien la gran mayoría no son precisas y se desmienten casi de inmediato, hay algunas que sí logran calar en el ánimo ciudadano, como el tema de Bartlett, el de Napito y recientemente el de la nueva subsecretaria de Gobernación con estudios en "cosmología". 

En esta ingenuidad, creen los nuevos poderosos que solo por haber "ganado" por 30 millones de votos entonces pueden justificar omisiones en currículums o que la próxima secretaria de Semarnat tenga colmillos de elefantes en su residencia, pero la realidad es que la gente va anotando estos primeros desaciertos. Otra ingenuidad es que, como le sucedió a Fox, los nuevos poderosos creen que aquellos que los ayudaron en su campaña tienen ahora la "obligación moral" de apoyarlos ahora que son gobierno, lo que en lo absoluto es cierto. Fox, que también ganó con una gran popularidad, creyó que era Superman cuando arrancó su gobierno y en un año lo tumbaron porque no entendió que una cosa es la campaña y otra ser presidente. En otras palabras, se deben afianzar las alianzas que se construyeron antes y durante la campaña, pero en un nuevo nivel: ahora, el de defender el proyecto transformador. Además, parece que ahorita la prioridad número uno del gobierno es ahorrar por ahorrar, aquí y allá, quitar copias y gasolinas, pero a la gente no le sirve nada la austeridad (que sin estrategia podría acabar en subejercicios) sino un verdadero plan para disminuir la violencia, relanzar la economía y combatir la pobreza. Y esto, precisamente, es lo que están dejando para después. 

Comentarios: elnacho1999@yahoo.com
 

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