jueves, 23 de agosto de 2018

AMLO y empresarios: el matrimonio se precipita a un peleado divorcio



Por: Ignacio Rodríguez Ceballos

A pesar que el próximo jefe de la Oficina de la Presidencia, Poncho Romo, señale que la relación de los magnates mexicanos con AMLO se ha fortalecido a tal grado que ya no hay "luna de miel" sino un "matrimonio", en los últimos días han empezado a chocar las visiones de país entre ambos, ya que mientras Slim, Larrea, Azcárraga, Claudio X. González, etc. quieren que las cosas sigan más o menos igual, AMLO se prepara a iniciar una verdadera transformación del país, empezando por quitarle a estos multimillonarios gigantescos negocios pactados con el peñismo.

De entrada, se encuentra el negocio del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, donde participan muy activamente Carlos Slim, Carlos Hank, Salinas y el grupo Atlacomulco. Este negocio, que ronda ya lo 300 mil millones de pesos y que ha recibido financiamiento de AFORES y del TUA, e incluso se busca cobrar más impuesto aéreo para terminarlo, está siendo amenazado por la propuesta de AMLO de cancelar el NAIM y construir dos pistas en Santa Lucía, lo que le daría al traste no solo el negocio de operar el nuevo aeropuerto, sino en especial de la infraestructura urbana y hotelera alrededor de Texcoco. Y es que todos estos personajes compraron desde hace ya varios años miles de hectáreas alrededor del dichoso lago para construir hoteles, casas, plazas comerciales, restaurantes, etc., todo lo cual se viene abajo si AMLO decide mudar las operaciones aéreas a Santa Lucía.

Al mismo tiempo, AMLO prepara una reingeniería total en Pemex, en donde se pretende "refundar" la paraestatal por completo, incluso con una nueva razón social, con tal de desaparecer el STPRM y que se cree un nuevo sindicato petrolero. Además, también se frenarían en seco todas las licitaciones planeadas  para seguir entregando campos, y los contratos ya adjudicados se revisarían para que las empresas paguen las indemnizaciones correspondientes a Pemex. Además, se dejaría de importar gasolina y se activaría toda la estructura propia de la paraestatal para seguir produciendo petróleo. Todo esto significa que se vendrían abajo las petroleras de Salinas (Sierra Oil), así como la de Fox y Calderón (Repsol-Ibderola), que tenían jugosos contratos con Pemex a partir de la reforma energética. Al mismo tiempo, con Octavio Romero a la cabeza, también arrancaría el desmantelamiento de la super estructura creada por BlackRock en torno a Pemex, que incluso llegó a controlar la refinería Deer Park de Texas y PMI, el brazo comercial internacional de esta petrolera. 

Como tercer frente, se encuentra la reforma educativa, a la que AMLO fue muy tajante con EPN en su cara: SE CANCELA. Esto significa que también se revierte una silenciosa privatización de la educación que ya había arrancado con las famosas Escuelas CIEN, donde se le estaba entregando a empresarios la concesión de varios planteles educativos a cambio de que ellos recibieran presupuesto federal. Por lo pronto, ya saltó Claudio X. González a través de su asociación Mexicanos Primero, que señala que AMLO no puede echar atrás la reforma educativa. Y no se dude que pronto veremos otras ACs vinculadas a magnates también criticando el anuncio claro y preciso del presidente electo.

Todo esto sin contar lo que viene: cancelación de seguros médicos a cientos de miles de burócratas a GNP que le pegará a Bailleres; cancelación de concesiones de minas que le pegará a Larrea; obligación del SAT de pagar impuestos pendientes, que le pegará a Bimbo, Femsa, Cemex y demás grupos regiomontanos, que han evadido el pago de gravámenes por AÑOS. Y así. En otras palabras, se viene un divorcio muy peleado entre AMLO y los grandes empresarios, porque ni todo el cariño y afecto del mundo que se lancen ambos impedirá que surjan enormes inconformidades de parte de los magnates cuando Obrador les quite abusivos negocios y los obligue a pagar impuestos.

Comentarios: elnacho1999@yahoo.com

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